Olivo

 

El cultivo del olivar

El olivo, Olea europea, es un árbol de hoja perenne pertenece botánicamente a la familia de las oleáceas. Es un árbol rústico, nativo de la región mediterránea, que tolera la salinidad, el clima semiárido y suelos pocos fértiles y profundos.

Posee un tronco erecto lleno de fisuras y protuberancias, sus hojas tienen forma elíptica y son de color verde grisáceo en el haz y verde plateado en el envés. Sus flores son de color blanco y aparecen agrupadas en racimos. Sus frutos, denominados aceitunas, son drupas ovaladas verdes que maduran a negro y su principal aprovechamiento es la extracción de aceite de estos, aunque también se consumen directamente después de distintos aderezos.

Exigencias agroclimáticas del cultivo

El olivo es un árbol nativo de la región mediterránea, por lo que puede soportar un clima semiárido de inviernos fríos y veranos secos y calurosos.  Puede soportar temperaturas de hasta -10 ºC en reposo invernal y hasta entre 35 y 38 ºC en verano, pero a temperaturas superiores, aunque no le provocan la muerte, sí una parada vegetativa del cultivo.

El olivo es un árbol resistente a la sequía, adaptado a las condiciones mediterráneas de los secanos donde nos encontramos con una precipitación anual de 250-450 mm, pero en regadío aumenta notablemente su producción.

El suelo adecuado para este cultivo es un suelo profundo, con una buena infiltración que evite el encharcamiento y de textura francoarenosa, aunque se puede desarrollar bien en otro tipo de suelos.  Soporta bien la salinidad y niveles elevados de caliza, siendo frecuente su cultivo sobre suelos calcáreos del área mediterránea, en los que debemos tener especial cuidado con la posibilidad de aparición del bloqueo de alguno de los nutrientes y por tanto la aparición de ciertos síntomas de deficiencia.

Requerimientos nutricionales

El cultivo del olivo necesita de nutrientes esenciales para un correcto desarrollo y la falta o el exceso de alguno de ellos produciría problemas en el cultivo. Estos nutrientes los podemos clasificar, según su concentración en el tejido vegetal, en: macronutrientes primarios (Nitrógeno, Fósforo y Potasio), macronutrientes secundarios (Calcio, Magnesio y Azufre) y micronutrientes (Boro, Cloro, Cobre, Hierro, Molibdeno, Manganeso y Zinc).

Normalmente en los suelos, nos encontramos concentraciones de nutrientes inferiores a las necesidades del cultivo, por lo que tenemos que aportarlos por medio de la fertilización. Para conocer la cantidad de nutrientes que debemos aportar, debemos conocer el nivel de fertilidad de nuestro suelo, determinado mediante un análisis de suelo; y tenemos que realizar un balance entre las pérdidas de los nutrientes del suelo (extracciones del cultivo, lixiviación, volatilización y precipitación de los nutrientes, etc.) y las aportaciones que realizamos al mismo (agua de riego, materia orgánica y fertilizantes principalmente). Las necesidades nutricionales del cultivo deben ser establecidas anualmente en base al estado nutricional de la plantación, determinado por el análisis foliar que deberá ser realizado anualmente.

Las extracciones de nutrientes, que va a realizar nuestro cultivo del suelo, van a depender de la producción potencial de este. En la siguiente tabla, se presenta las extracciones del cultivo del olivo en condiciones normales por cada tonelada de producción:

Tabla 1. Extracciones medias del cultivo del olivo (kg/ tonelada de producción). Guía práctica de la fertilización racional de las plantas. MARM, 2011

N P2O5 K2O
15-20 4-5 20-25

Una vez conocida la cantidad de nutrientes que debemos aportar, debemos definir cuando debemos aplicar cada nutriente, para que las aportaciones de estos se adapten adecuadamente a las necesidades. En la tabla 2 se expone el porcentaje de cada nutriente que debemos aportar mensualmente.

Tabla 2. Distribución mensual de los nutrientes sobre la dosis total (%). P. Ramos (2009)

Mes N P2O5 K2O
Marzo 4,5 4 2
Abril 4,5 4 2
Mayo 22 17 10
Junio 22 17 10
Julio 21 17 21
Agosto 11 17 22
Septiembre 10 17 22
Octubre 5 7 11

Recomendaciones de fertilización

Una vez conocida la cantidad de nutrientes que debemos suministrar a nuestro cultivo en cada fase de desarrollo, debemos determinar la cantidad de fertilizantes que debemos aportar. La cantidad de fertilizante a aportar va a depender de la composición y eficiencia del fertilizante que vamos a usar y del sistema de aplicación utilizado. Además, a la hora de determinar el fertilizante más adecuado, debemos tener en cuenta, las interrelaciones existentes entre los nutrientes del medio de cultivo (Suelo-agua-fertilizante), donde nos vamos a encontrar tanto relaciones de sinergia como de antagonismo. Hispalense de líquidos, cumpliendo con su objetivo de dar soluciones nutricionales altamente efectivas para el cultivo del olivo, fabrica fertilizantes a la medida del agricultor, tanto en versiones líquidas como sólidas para adecuarse a las necesidades individuales de cada variedad, ambiente y sistema de aplicación.

Cultivo del olivar en secano

Entre las formulaciones fabricadas por Hispalense de líquidos, para el cultivo del olivo en secano, nos encontramos tanto fertilizantes líquidos como sólidos:

  • Fertilizantes líquidos. Complejos líquidos de alta concentración y gran estabilidad para aplicar entre líneos de arboleda, fabricados a medidas del agricultor.
    • NEOLENT
    • NEOGOTA
    • FERTIGOTA LENT
    • FERTIGOTA SUSPENSIÓN / SATURADA
  • Fertilizantes sólidos.
FERTILIZANTES CON INHIBIDORES COMPLEJOS FERTILIZANTES DE MEZCLA NITROGENADOS
NEO OLICOMPLEX HEROSOL OLIVO NITROLIVA
HEROSOL ORO TECNOLIVA HEROSOL ESPECIAL OLIVO SULFATÓN OLIVO
CAMPOSOL OLIVO
CAMPOSOL ESPECIAL OLIVO

de ejemplo, una fertilización adecuada para un suelo de fertilidad media y una producción de 5.000 kg/ha de aceituna sería la aplicación de 450-500 kg/ha de NEOLENT SUSPENSION 20+6+12+1 MgO+0,2 B, completado con aplicaciones foliares de Herofol Denso® 10-5-35 si fuese necesario.

Cultivo del olivar en regadío

Entre las formulaciones fabricadas por Hispalense de Líquidos, para el cultivo del olivar en regadío, destacamos las gamas de fertilizantes líquidos claros Fertigota y la gama de fertilizantes sólidos solubles Tecnoplus®. Estos fertilizantes permiten suministrar todos los nutrientes necesarios para la planta por medio de la fertirrigación y están compuestos en su totalidad por nutrientes puros, que se consumen completamente sin dejar residuos.

Fertigota, son fertilizantes líquidos claros completos, que aportan todos los macronutrientes necesarios para las plantas (NO3, NH4+, H2PO4, K+, Ca2+ y Mg2+). Con la aplicación de Fertigota, fabricado a medida para cada explotación y fase de cultivo, conseguimos nutrir a los árboles adecuadamente.

Para la programación de un plan de fertirrigación ajustado a sus necesidades, consulte con nuestro responsable de Hispalense de Líquidos en la zona, o póngase en contacto con nosotros a través del email: departamentoagronomico@herogra.com

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