Tomate de Industria

 

Cultivo de tomate para industria

El tomate para industria, Solanum lycopersicum L., es una planta dicotiledónea que pertenece botánicamente al género Solanum, enmarcado dentro de la familia de las solanáceas.

La planta de tomate destinada para industria debe ser compacta y de crecimiento determinado, con un período de cuajado corto, con uniformidad en la maduración del fruto y con un buen desarrollo foliar que permita cubrir el fruto y evitar quemaduras. Los frutos no deben presentar cicatrices en el extremo floral, deben tener baja susceptibilidad al rajado, deben ser de color rojo brillante, fáciles de pelar, uniformes, con contenidos de sólidos solubles superiores a 4.5% y sólidos insolubles superiores a 1%, de elevada acidez (0,35-0,55% de ácido cítrico) y con pH menor de 4,4.

En la zona sur de la península ibérica, es un cultivo cuya siembra se inicia en febrero en los viveros y el trasplante de la planta con cepellón se realiza en marzo-abril, prologándose la cosecha desde primeros de julio hasta septiembre.

Exigencias agroclimáticas del cultivo

El tomate es una planta que prefiere ambientes cálidos, por lo que la temperatura media adecuada para que el cultivo se desarrolle bien deben ser alta, entre 25 y 30 ºC sería su óptimo, y no tolera ni el frío ni las heladas. La exposición prolongada a temperaturas inferiores a 10 ºC afectan negativamente a la planta.

La planta de tomate para industria debe ser regada desde el trasplante, siendo especialmente importante que se encuentren en condiciones óptimas de disponibilidad de agua y evitar las situaciones de estrés desde el trasplante hasta finalizar la etapa de floración-cuajado.

El cultivo del tomate destinado para industria no es muy exigente en cuanto a suelos, aunque prefiere como casi todos los cultivos, suelos de textura media, profundos, bien drenados y ricos en materia orgánica.

Requerimientos nutricionales

El cultivo del tomate para industria necesita de nutrientes esenciales para un correcto desarrollo y la falta o el exceso de alguno de ellos produciría problemas en el cultivo. Estos nutrientes los podemos clasificar, según su concentración en el tejido vegetal, en: macronutrientes primarios (Nitrógeno, Fósforo y Potasio), macronutrientes secundarios (Calcio, Magnesio y Azufre) y micronutrientes (Boro, Cloro, Cobre, Hierro, Molibdeno, Manganeso y Zinc).

Normalmente en los suelos, nos encontramos concentraciones de nutrientes inferiores a las necesidades del cultivo, por lo que tenemos que aportarlos por medio de la fertilización. Para conocer la cantidad de nutrientes que debemos aportar, debemos conocer el nivel de fertilidad de nuestro suelo, determinado mediante un análisis de suelo; y tenemos que realizar un balance entre las pérdidas de los nutrientes del suelo (extracciones del cultivo, lixiviación, volatilización y precipitación de los nutrientes, etc.) y las aportaciones que realizamos al mismo (agua de riego, materia orgánica y fertilizantes principalmente). Aunque estas deberían ser modificadas dependiendo del resultado que tengamos en el análisis foliar que deberíamos hacer anualmente.

Las extracciones de nutrientes, que va a realizar nuestro cultivo del suelo, van a depender de la producción potencial de este. En la siguiente tabla, se presenta las extracciones del cultivo del tomate destinado para industria en condiciones normales:

Tabla 1. Extracciones medias de nutrientes del cultivo del tomate destinado para industria.

N (kg / t) P2O5 (kg / t) K2O (kg / t) CaO (kg / t) MgO (kg / t)
2,2-2,4 0,4-0,8 2,6-3,6 1,7 0,3-0,6

Una vez conocida la cantidad de nutrientes que debemos aportar, debemos definir cuando tenemos que aplicar cada nutriente, para que las aportaciones de estos se adapten adecuadamente a las necesidades. En la tabla 2 se expone el porcentaje de cada uno de los nutrientes que debemos aportar en cada semana del cultivo.

Tabla 2. Distribución por fase de cultivo de los nutrientes que debemos aportar a nuestro cultivo (%) en fertirrigación, descontando lo aplicado en el abonado de fondo.

N P2O5 K2O
Trasplante – inicio de la floración 10 25 20
Inicio de floración- Inicio de formación del fruto 25 25 30
Inicio de formación del fruto – engorde del fruto 55 25 35
Engorde del fruto – 90% de maduración 10 25 15

Recomendaciones de fertilización

Una vez conocida la cantidad de nutrientes que debemos suministrar a nuestro cultivo en cada fase, debemos determinar la cantidad de fertilizantes que debemos aportar. La cantidad de fertilizante a aportar va a depender de la composición y eficiencia del fertilizante que vamos a usar y del sistema de aplicación utilizado. Además, a la hora de determinar el fertilizante más adecuado, debemos tener en cuenta, las interrelaciones existentes entre los nutrientes del medio de cultivo (Suelo-agua-fertilizante), donde nos vamos a encontrar tanto relaciones de sinergia como de antagonismo. Hispalense de Líquidos, cumpliendo con su objetivo de dar soluciones nutricionales altamente efectivas para el cultivo del tomate destinado para industria, fabrica fertilizantes a la medida del agricultor, tanto en versiones líquidas como sólidas para adecuarse a las necesidades individuales de cada variedad, ambiente y sistema de aplicación.

ABONADO DE FONFO FERTIRRIGACIÓN
NEOGOTA FERTIGOTA
FERTIGOTA LENT TECNOPLUS
FERTIGOTA SUSPENSIÓN / SATURADA
HEROSOL ORO
HEROSOL
NEOLENT

Entre las formulaciones fabricadas por Hispalense de Líquidos, para la fertirrigación del cultivo del tomate destinado para industria, destacamos las gamas de fertilizantes líquidos claros Fertigota y la gama de fertilizantes sólidos solubles Tecnoplus®. Estos fertilizantes permiten suministrar todos los nutrientes necesarios para la planta por medio de la fertirrigación y están compuestos en su totalidad por nutrientes puros, que se consumen completamente sin dejar residuos.

Fertigota Clásico, son fertilizantes líquidos claros completos, que aportan todos los macronutrientes necesarios para las plantas (NO3, NH4+, H2PO4, K+, Ca2+ y Mg2+). Con la aplicación de Fertigota Clásico, fabricado a medida para cada explotación y fase de cultivo, conseguimos nutrir a las plantas adecuadamente.

Para la programación de un plan de fertirrigación ajustado a sus necesidades, consulte con nuestro responsable de Hispalense de Líquidos en la zona, o póngase en contacto con nosotros a través del email: departamentoagronomico@herogra.com

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