Almendro

 

El cultivo del almendro

El almendro, Prunus dulcis, es un árbol de hoja caduca que pertenece botánicamente al género Prunus, enmarcado dentro de la familia de las Rosaceas.

Es un árbol que puede llegar a los 10 metros de altura, de tronco liso y verdoso en su fase juvenil, que se va agrietando y virando de color a grisáceo a medida que se hace adulto. Sus hojas son simples, lanceoladas y de bordes dentados. Sus frutos son una drupa ovalada y cubierta de pelos, cuyo mesocarpio se va resecando durante la fase de maduración hasta que se abre y libera el hueso con la semilla dentro.

Exigencias agroclimáticas del cultivo

El almendro es un árbol de zonas templadas, pudiendo soportar en su parada invernal heladas de hasta – 15 ºC.  Necesita de 100 a 400 horas de frio en invierno (temperaturas por debajo de 7 ºC) para salir de la parada invernal. Es un árbol que se ve afectado por las heladas tardías, produciéndoles daño en sus flores y frutos recién cuajados, por lo que deberemos contemplar variedades tardías en zonas con riesgo de heladas. Puede soportar temperaturas de hasta 40 ºC, pero a temperaturas superiores pueden provocar daños en el cultivo (deshidratación, necrosis, caída de hojas, daños al fruto y quemaduras de la madera).

El almendro es un árbol resistente a la sequía, adaptado a las condiciones mediterráneas de los secanos, pero en regadío aumenta notablemente su producción.

El suelo adecuado para este cultivo es un suelo profundo, con una buena infiltración que evite el encharcamiento, un contenido en materia orgánica alrededor del 2%, un pH neutro y no salino (conductividad eléctrica menor a 4 ds/m), aunque se puede desarrollar en otro tipo de suelos.

Requerimientos nutricionales

El cultivo del almendro necesita de nutrientes esenciales para un correcto desarrollo y la falta o el exceso de alguno de ellos produciría problemas en el cultivo. Estos nutrientes los podemos clasificar, según su concentración en el tejido vegetal, en: macronutrientes primarios (Nitrógeno, Fósforo y Potasio), macronutrientes secundarios (Calcio, Magnesio y Azufre) y micronutrientes (Boro, Cloro, Cobre, Hierro, Molibdeno, Manganeso y Zinc).

Normalmente en los suelos, nos encontramos concentraciones de nutrientes inferiores a las necesidades del cultivo, por lo que tenemos que aportarlos por medio de la fertilización. Para conocer la cantidad de nutrientes que debemos aportar, debemos conocer el nivel de fertilidad de nuestro suelo, determinado mediante un análisis de suelo; y tenemos que realizar un balance entre las pérdidas de los nutrientes del suelo (extracciones del cultivo, lixiviación, volatilización y precipitación de los nutrientes, etc.) y las aportaciones que realizamos al mismo (agua de riego, materia orgánica y fertilizantes principalmente). Las necesidades nutricionales del cultivo deben ser establecidas anualmente en base al estado nutricional de la plantación, determinado por el análisis foliar que deberá ser realizado anualmente.

Las extracciones de nutrientes, que va a realizar nuestro cultivo del suelo, van a depender de la producción potencial de este. En la siguiente tabla, se presenta las extracciones del cultivo del almendro en condiciones normales:

Tabla 1. Extracciones medias de nutrientes del Almendro. Daniel Geisseler, Department of Land, Air and Water Resources, University of California, Davis

Producción de almendra grano (kg/ha)  Nitrógeno (kg/ha)  P2O5 (kg/ha) K2O (kg/ha)
1.000 68 19 75
1.500 102 29 113
2.000 136 38 150
2.500 170 48 188
3.000 204 57 225
3.500 238 67 263
4.000 272 76 300

Recomendaciones de fertilización

Una vez conocida la cantidad de nutrientes que debemos suministrar a nuestro cultivo en cada fase de desarrollo, debemos determinar la cantidad de fertilizantes que debemos aportar. La cantidad de fertilizante a aportar va a depender de la composición y eficiencia del fertilizante que vamos a usar y del sistema de aplicación utilizado. Además, a la hora de determinar el fertilizante más adecuado, debemos tener en cuenta, las interrelaciones existentes entre los nutrientes del medio de cultivo (Suelo-agua-fertilizante), donde nos vamos a encontrar tanto relaciones de sinergia como de antagonismo. Hispalense de líquidos, cumpliendo con su objetivo de dar soluciones nutricionales altamente efectivas para el cultivo del almendro, fabrica fertilizantes a la medida del agricultor, tanto en versiones líquidas como sólidas para adecuarse a las necesidades individuales de cada variedad, ambiente y sistema de aplicación.

Cultivo del almendro en secano

Para el cultivo de secano, Hispalense de líquidos recomienda la aplicación del fertilizante líquido con nitrógeno estabilizado Fertigota Lent. Este fertilizante contiene un inhibidor de la nitrificación que retrasa la transformación del fertilizante amoniacal a nítrico, evitando las pérdidas de nitrógeno por lixiviación. Otras opciones son:

Fertilizantes líquidos de aplicación con maquinaria Fertilizantes sólidos
NEOGOTA HEROSOL ORO
FERTIGOTA SUSPENSIÓN / SATURADA NEO
HEROSOL
HERORGAN

A modo de ejemplo, una fertilización adecuada para un suelo de fertilidad media y una producción de 500 kg/ha de almendra grano sería la aplicación de 350 kg/ha de FERTIGOTA LENT SUSPENSION 20+5+10, completado con aplicaciones foliares de Herofol Denso® 10-5-35 si fuese necesario.

Cultivo del almendro en regadío

Entre las formulaciones fabricadas por Hispalense de líquidos, para el cultivo del almendro en regadío, destacamos las gamas de fertilizantes líquidos claros Fertigota y la gama de fertilizantes sólidos solubles Tecnoplus®. Estos fertilizantes permiten suministrar todos los nutrientes necesarios para la planta por medio de la fertirrigación y están compuestos en su totalidad por nutrientes puros, que se consumen completamente sin dejar residuos.

Fertigota, son fertilizantes líquidos claros completos, que aportan todos los macronutrientes necesarios para las plantas (NO3, NH4+, H2PO4, K+, Ca2+ y Mg2+). Con la aplicación de Fertigota, fabricado a medida para cada explotación y fase de cultivo, conseguimos nutrir a los árboles adecuadamente.

Para la programación de un plan de fertirrigación ajustado a sus necesidades, consulte con nuestro responsable de Hispalense de líquidos en la zona, o póngase en contacto con nosotros a través del email: departamentoagronomico@herogra.com

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